

Podríamos describir una lista extensa que recogiera todos aquellos residuos que generamos en el entorno empresarial casi sin darnos cuenta, pero nos centraremos en los más habituales:
El consumo de papel en
una oficina es alto, y por consiguiente el de su embalaje, que a menudo
es utilizado como expendedor, pero siempre acaba convirtiéndose en residuo.
Este tipo de bandejas
plásticas son muy prácticas, nos permiten clasificar hojas
y documentos, pero su fabricación es altamente contaminante y por
lo tanto su destrución.
Estos forman parte del
grupo de los plásticos, contaminantes en su fabricación y en residuación.
Además debemos sumarle el impacto producido por la química de los líquidos
que contienen.
En la fabricación
se emplean policarbonatos, aluminio, ácido acrílico ...
estos y otros componentes no se advierten a simple vista, pero son altamente
contaminantes.
Los vasos de cristal
son una alternativa a los vasos no reutilizables, pero en
la vida cotidiana de una empresa llegan a suponer un residuo a tener en
cuenta.
El plástico se
obtiene a partir de la polimerización del carbono de
compuestos orgánicos derivados del petróleo. Esto es altamente
contaminante ¿Cuantos vasos se tiran en una oficina?
Este tipo de archivadores
generalmente se fabrican con cartón, pegamentos y metales. No cuesta
mucho imaginar el impacto medioambiental de este tipo de residuos.